viernes, 1 de noviembre de 2013

Pasos ciegos:

Acaba de despertar, y en su cara apenas roza el viento controlado, acondicionado de su cuarto, sale de sus cuatro mismas paredes hacia otras cuatro: el cuarto de baño, siente la leve luminosidad que se cuela por entre los vidrios reflectantes de los rayos solares; mecánicamente deja desplomar el agua por su cuerpo y, casi sin deliberar, se limpia por todo su territorio corpóreo para sin saberlo, ensuciarse después con la pandemia socialmente aceptada; de igual modo, o sin siquiera tener en cuenta la suciedad mental, continúa su trayecto habitual por medio de su lugar de residencia, para llegar de nuevo y una vez más a su aposento, el cual ha sido testigo y cómplice de su praxis panteísta, de sus trascendentes momentos con Eros y, una mujer, con Tánatos y un nuevo resurgir, con él mismo y… 
Luego se dirige hacia su acromático e insípido trabajo, decide -cuestiones anómalas en estos tiempos- el tiempo de sobra para llegar a su laburo, irse a pie, caminar, puesto que el sitio de trabajo no es tan lejano como muchas veces lo da a conocer el autobús. Empieza a caminar y a crear un mapa mental para un recorrido más expedito, y a su vez, agradable así la ciudad sea un monstruo que se alimenta de los colores que puedan brotar de cualquier movimiento lento, pensado o sin destino. Es así como en su recorrido, siente un insólito deseo de observar lo que antes sólo veía en imágenes a cientos de cuadros por segundo, es decir, lo poco que le dejaba entrever la ventanilla cual cámara cinematográfica.
Comenzó a visibilizar los movimientos de una ciudad sin alma, con la vertiginosidad como su naturaleza, mientras ello sucedía, su paso se concordaba con su pensamiento: era más lento y meditado; pero muy pronto una coral de voces lo atropelló, lo ultrajó, para poder seguir la ceremonia común de un día cualquiera en una ciudad cualquiera. Pareciese como si sus ojos se hubiesen transformado, como si su iris se tornara de otro color para ver las cosas con nuevos matices. Por primera vez (o una vez más, ya ni lo recordaba) reconocía que al caminar, existen ritmos, fases, y que para cada momento y lugar pueden coexistir distintas maneras de desenvolverse; no todo era el afán, el cumplimiento sin excusa, el religioso y formal saludo, en fin: la hipocresía. De inmediato, éste maremoto de ideas le hizo cavilar que no sólo con la vista se podría ver el mundo desde otra posición, desde otro mundo, sino también con los otros sentidos se podría llegar a un éxtasis de lo nuevo en el vejestorio mundo citadino, y así, con una euforia cual si volviera a nacer, pudo entender su vida, y creyó en poder rehacer su estilo de vivenciar y fue así como decidió dejar y querer cambiar todo y… ahora se encontraba entrando a la empresa donde trabaja, saludando a un portero con cara de nada, moviendo sus dos piernas mecánicamente para que su día profesional lo abordara, como siempre ha sido desde hace varios años, ya ni recuerda cuántos.         
MIOPÍA VOLUNTARIA: Una pequeña aproximación.

Según expertos de la salud, un ojo miope es incapaz de enfocar correctamente los objetos distantes, dado que se ven borrosos y poco definidos; considerándose éste, no como una enfermedad sino como una alteración de la visión; pero acaso sólo debemos tomar dicha alteración en términos fisiológicos?
La visión borrosa hacia las cosas ha transcendido más allá de la córnea y ha llegado a confundir nuestro cerebro, nos hemos acostumbrado a tener una mirada difusa sobre lo que pasa en nuestro alrededor; así vamos por el mundo tratando de no tropezarnos con las lucecitas y permitiendo abusos en nuestra sociedad y a nosotros mismos, por eso, no es de extrañarse que constantemente se arremeta en contra de los derechos humanos a través de políticas que poco tienen que ver con el desarrollo y bienestar social, puesto que es evidente que la lógica del mundo globalizado y homogeneizado es la lógica del crecimiento económico, que cada día nos nubla la visión con estadísticas, publicidad y estándares que cada país debe y tiene que alcanzar.
Al parecer la visión generalizada del ser humano es la que ha impuesto a través de las relaciones de poder económicas, dando sólo dos espacios para rellenarlas: el consumidor y el productor. Las personas que no están en algún proceso productivo, intensificado por la paranoia del crecimiento infinito y sin límites, son arrastrados por la publicidad y los bancos al híper-consumo; así su mayor sueño al final de año será tener un televisor nuevo de 60 pulgadas.
Este tipo de lógica ha alterado por completo la visión y el pensamiento de la sociedad,    interesándose por cultivar un imaginario colectivo totalmente inerte e inmutable, anestesiado de los problemas de la realidad social; así aunque la miopía sea hereditaria tanto a nivel de la salud como a nivel social, por los distintos medios de control masivo: las comunicaciones, las estadísticas y la religión; entre otros aspectos que permanecen constantes en la educación de las personas, siendo transmitidas de generación en generación con cada vez más fuerza, siendo también  voluntaria, puesto que es más cómodo seguir en la lógica actual que ir contracorriente.
De esta manera,  la cultura tóxica creada ha legitimado esta visión borrosa que ha decidió ser voluntaria con el dogma de que es correcta, por ello, este portal surge en oposición a la pantomima de las soluciones económicas y políticas a los problemas reales de la sociedad causados por el delirio productivista, a su vez, como objetor de las actuales lógicas y pensamientos direccionados a mantener inerte e inmutable al ser humano. Este blog se plantea como una propuesta alternativa y critica de la realidad social a través de argumentos, ensayos, columnas de opinión, películas y fotografías que aporten perspectivas y distintos enfoques al debate y a la descolonización del imaginario.